Antonio Rosado López nace en Morón de la Frontera (Sevilla) el 28 de noviembre de 1889. Fue uno de las más destacados militantes campesinos del anarcosindicalismo andaluz. Se educó en la escuela que la Sociedad Obrera de Morón, ligada a la Primera Internacional, tuvo abierta hasta que en 1905 fue cerrada por las autoridades. Con veinte años ingresa en la agrupación socialista y se convierte en el administrador de la cooperativa de panaderos que existía en la localidad. Impenitente lector, desde su cargo de corresponsal de prensa realiza intercambios y vende propaganda tanto socialista como ácrata. Paulatinamente se fue alejando del socialismo empezando a mandar artículos a la prensa libertaria como “Tierra y Libertad” y “La Voz del Cantero”.

Tras realizar el servicio militar en Cartagena, regresó a Morón donde, en 1915, creó una sociedad de canteros y leñadores, oficio este último en el que trabajaba. Durante los años de la primera guerra mundial creó el grupo “Alba Social” a partir del cual realizó una campaña en pro de la organización de una Federación Regional de Grupos Anarquistas de Andalucía que acabó creándose en 1919. Su primer secretario fue Rosado, quien además formó parte de la redacción de “Juventud Rebelde” órgano de la entidad. En 1920, condenado por un delito de prensa, se trasladó a Cádiz con la idea de emigrar a la Argentina. Permaneció varios meses en la zona de la bahía gaditana trabajando en el campo y en la construcción de carreteras hasta que, temiendo ser encarcelado, partió hacia Las Palmas de Gran Canaria. Allí se hizo cargo, en Puerto de la Luz, de la escuela del sindicato local. En enero de 1922, embarcó hacia Buenos Aires donde permaneció hasta que, a mediados de 1924, tras su indulto, regresó a Morón. Al no cumplimentarse la petición de amnistía, es detenido y trasladado al penal de El Puerto de Santa María donde permaneció hasta principios de 1926. Enfermo, regresó a Morón, permaneciendo apartado de la actividad sindical hasta 1929 cuando volvió a participar en el sindicato campesino de su localidad y en la reorganización de la CNT andaluza.

Durante los primeros años de la Segunda República se dedicó a reorganizar los sindicatos cenetistas de las serranías de Sevilla, Cádiz y Málaga, donde creó una federación comarcal de sindicatos y negoció las bases de trabajo del campo en representación de los campesinos de esa comarca. La huelga de los campesinos sevillanos de mayo de 1932 le sorprendió reponiéndose en el sanatorio de Cantillana del doctor Vallina, de la flebitis que le había ocasionado una operación de hernia mal curada. Aún y así fue detenido y encarcelado hasta que por mediación de Vallina, Eduardo Ortega y Gasset y Blas Infante son nombrados abogados suyos y consiguen su libertad. En 1936 acudió a Zaragoza al congreso nacional de la CNT. Conocedor desde los primeros días de julio de la sublevación militar, marchó a Sevilla a informar al comité regional y de allí a Cantillana. Cuando estalló el golpe, permaneció oculto en el monte hasta que llega a Fuente Obejuna, en la zona republicana. Desde donde, a mediados de septiembre, partió hacia Madrid en busca de su amigo Vallina. Poco después regresó a Andalucía donde fue encargado por el comité regional andaluz de las cuestiones agrarias. Recorrió toda la zona republicana de la región organizando sindicatos y recogiendo datos sobre el proceso colectivizado que se estaba produciendo. Fruto de estos trabajos fue la creación, en junio de 1937, de la Federación Regional de Campesinos de Andalucía cuya secretaría llevó durante los años del conflicto, dedicado a la expansión del colectivismo agrario.

Al consumarse la derrota republicana, Rosado regresó a Morón donde fue detenido. Al ponerle en libertad se le ordenó trasladarse a Cantillana. Allí fue encarcelado hasta comienzos de 1940 en que es trasladado a Sevilla para ser juzgado. Puesto de nuevo en libertad, se trasladó a Morón. Allí trabajó en la fábrica de cemento y rechazó los ofrecimientos que se le hicieron de integrarse en los sindicatos verticales franquistas.

Falleció en Llefià, Badalona (Barcelona) el 4 de noviembre de 1978.

Fuente: Ateneo de Córdoba