Probando KDE Neon, una grata sorpresa

En mi opinión en el Linuxverso podemos encontrarnos una serie de distribuciones, que voy a llamar habituales, como podrían ser Debian, Red Hat, Fedora, Ubuntu, Mint, SuSe, etc. Y otras que van y vienen según modas. Distribuciones que irrumpen en el Linuxverso con mucha fuerza, pero que por cuestiones indeterminadas pierden fuelle.

Me da la impresión que la última distro de moda es KDE Neon, no se si será pasajera o no, eso el tiempo lo dirá. Pero lo que si puedo decir tras probarla es que me ha sorprendido y muy gratamente. Solo con que sigas mínimamente el blog o los podcast sabrás que no soy amigo de KDE, pese a que mis primeros acercamientos (Knoppix o SuSe) lo usaban. También era de los que pensaba que el cambio de Gnome 2 a Gnome Shell una señal del apocalipsis, así que…

Repito, y no me cansare de decirlo, cada cual que use lo que más se ajuste a sus necesidades. Y no tengo nada en contra de KDE, de hecho funciona y funciona muy bien. Lo que me supera de este entorno es la abrumadora cantidad de opciones de personalización disponibles. Vale, pues después de todo el rollo, pero que me parece importante para contextualizar esta entrada, vamos al turrón.

 

KDE Neon, mola y mola mucho.

Sinceramente pensaba encontrarme otro escritorio Plasma más. Con un fondo de escritorio y un tema de KDE más o menos bonito. Y sí, en esencia es eso, pero sería una visión muy simplista. KDE Neon, tiene un aspecto gráfico muy cuidado, pero detras hay un trabajo de optimización, tanto en el uso de recursos como en la distribución en si, espectacular.

KDE, igual que Gnome, son entornos muy pesados, arrastran miles de librerias y aplicaciones. Como bien sabes las pruebas las hago (por el momento) en un máquina virtual. Y KDE Neon es una distribución viva, este tipo de distribuciones necesitan algo más de tiempo para iniciarse, pero en esta ocasió se ha iniciado realmente rápido.

Otra cosa que tengo que decir me ha gustado mucho ha sido la instalación, rápida y limpia. Preguntando lo justo, mientras iba avanzando en el proceso, apenas he sido consciente de la instalación.

Como distribución, pues nada que decir, sus aplicaciones, centro de software, etc. Pero lo que si he notado, como he dicho antes, un alto nivel de optimización que se traduce en una distribución más liviana. Pese a estar trabajando en una máquina virtual con solo 2Gb de ram va muy fluida y apenas se nota, pero lo más destacable es que en el anfitrión tampoco se nota una caída abismal de rendimiento. Obviamente no es como usarlo en una máquina real, pero este punto me esta sorprendiendo.

Me parece una buena distribución. Muy fácil de usar y amigable. Equilibra muy bien el consumo de recursos con el aspecto visual. Y sin duda se la recomiendo a cualquiera, en este caso me parece tan valida para usuarios expertos como para recién llegados. No tengo previsto abandonar mi amada Debian, pero de hacerlo, hoy por hoy, lo haría con KDE Neon.

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