—Mamá, ¿qué es el amor?
Le dijo la niña a su madre, mirándola con cierta curiosidad y confusión, después de escuchar aquella palabra que resonaba en la televisión.
La mujer, tras pensarlo un buen rato, finalmente le respondió:
—Pues mira, el amor es cuando conoces a una persona a la que quieres mucho, mucho, te casas y luego tienes hijos.
Seguía sin entenderlo muy bien, pero decidió olvidarlo y seguir jugando con sus muñecas, reproduciendo historias de relaciones heteronormativas. Mientras, la madre miraba en la televisión una de esas películas románticas de Antena 3, soñando despierta. Soñando que era ella la protagonista a la que le susurraban al oído aquellas palabras llenas de pasión. Soñando con recuperar esa ilusión infantil del principio.
[…]
—Tías, ¿habéis visto al que va al 4º B? Está bueníiiiiiiiiiiiisimo. Creo que estoy enamorada —dijo su amiga.
Y entonces, a la adolescente, le vino aquella misma pregunta de cuando era niña. Le llegó como una ola chocando contra una roca, recubriéndola de espuma:
— Así que enamorada… ¿Qué es el amor para ti?
La amiga no esperaba tal pregunta, por lo que la pilló por sorpresa. Después de un buen rato pensándolo, dio una respuesta bastante frágil y poco sólida:
—Pues yo creo que el amor es cuando ves a un chico muy guapo y sientes esas mariposas en el estómago. Te llama todo el rato, te viene a buscar a casa, sales a pasear con él… yo qué sé…
—Pues entonces, tú y yo sentimos amor, ¿no?
—¿Pero qué dices?,jajaja. Eso es diferente. Ni que fuéramos bolleras.
[…]
—Güey, no paras de comer chocolate como una desesperada. Como engordes, te dejo.
Al escuchar aquello, la universitaria no sabía qué decir. Era como si alguien estuviera oprimiendo sus cuerdas vocales y no la dejase hablar. Era extraño. Sentía un impulso inmenso de gritar, pero, por alguna razón, no podía. Y calló. Por miedo a ser dejada. Por miedo a perder el amor.
Y entonces, le volvió aquella misma pregunta como un rayo a la memoria. Solo que, aquella vez, no se atrevió a hacérsela a aquel individuo. Y, por miedo, calló.
[…]
—Lo que más me gusta de ti son tus ganas de vivir.
—¿Mis ganas de vivir?
—Sí. Es que siempre haces cosas, te interesas por muchas cosas y eso me gusta.
Y, nuevamente, ahora la adulta, hizo de nuevo aquella misma pregunta:
—Oye, ¿qué es para ti el amor?
—Mmm… pues yo creo que es eso que te decía antes. Ver que la persona con la que compartes la vida ríe, queda con gente, lo pasa bien, hace sus cosas… y eso te hace feliz. Por eso quieres seguir compartiendo momentos juntos.
Y así, en ese preciso momento, obtuvo la respuesta. Le vino como una revelación, como una luz. E, inesperadamente, agarró la cara del chico, le dio un beso dulce y tierno en los labios. Luego le dijo en un susurro:
—Yo también te quiero.
Entonces, se levantó del sofá, fue corriendo a coger su teléfono en la habitación y escribió a sus amigos, a sus padres y a su hermana:
— Os quiero. Y quiero seguir compartiendo momentos juntos, momentos que nos hagan sentir una dicha rebosante, de vernos unos a otros llenos de felicidad, atesorando nuestra libertad.
FIN
Zaida Ferrer Meca (categoria adults)