{"id":110,"date":"2021-04-24T09:59:08","date_gmt":"2021-04-24T07:59:08","guid":{"rendered":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/?page_id=110"},"modified":"2021-04-24T09:59:08","modified_gmt":"2021-04-24T07:59:08","slug":"la-soledad","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/la-soledad\/","title":{"rendered":"La soledad"},"content":{"rendered":"\n<p>Miguel abri\u00f3 la puerta desconchada de la entrada del edificio. Una masa de apartamentos dispuestos como un enjambre de abejas, cub\u00edculos enanos en el extrarradio de la ciudad. Arrastr\u00f3 los pies por las desgastadas baldosas. Busc\u00f3 en el buz\u00f3n, s\u00f3lo hab\u00edan facturas y publicidad. Cogi\u00f3 la propaganda de manera aut\u00f3mata y la tir\u00f3 en la papelera, que como siempre estaba llena hasta los bordes. Suspir\u00f3 y mir\u00f3 el reloj. Eran las siete. Mar\u00eda le hab\u00eda pedido que llegase pronto del trabajo porque ten\u00eda algo importante que decirle. Cuando le dec\u00eda esas palabras, sab\u00eda que le caer\u00eda una bronca, algo terrible hab\u00eda hecho o hab\u00eda dejado de hacer. Apret\u00f3 el bot\u00f3n desgastado del ascensor y esper\u00f3. Tardaba mucho, demasiado. Alguien habr\u00eda dejado la puerta abierta. Por las escaleras baj\u00f3 la vecina del cuarto. Como era habitual, no le salud\u00f3. Pens\u00f3 si era invisible. Comprob\u00f3 de nuevo el reloj, hab\u00edan pasado diez minutos, llegaba tarde. Subi\u00f3 las escaleras, cabizbajo. Le faltaba el aliento.<\/p>\n\n\n\n<p>En el rellano, la bombilla empez\u00f3 a titilar, avisando de que pronto se apagar\u00eda. Encontr\u00f3 las llaves en el bolsillo de los desgastados pantalones y abri\u00f3 la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Por fin llegaste \u2014le dijo Mar\u00eda sin mirarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba en la cocina, atareada en la cena, ol\u00eda bien. Mientras fre\u00eda las patatas, bat\u00eda con agilidad los huevos. Ocupaba la diminuta cocina con su cuerpo delgado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No he podido llegar antes \u2014le contest\u00f3 pasando de largo.<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel colg\u00f3 la cazadora en el perchero de la habitaci\u00f3n, junto al p\u00f3ster de Rocky Balboa, se quit\u00f3 el reloj y lo dej\u00f3 en la mesita de noche. Se descalz\u00f3 las botas camperas coloc\u00e1ndolas debajo de la cama y se calz\u00f3 las zapatillas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tenemos que hablar, Miguel \u2014le rog\u00f3 Mar\u00eda desde la cocina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lo que tu digas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n, se sent\u00f3 en la butaca y encendi\u00f3 la TV. Segu\u00eda callado, esperando resignado a lo que Maria ten\u00eda que decirle.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No puede ser, Miguel, cada d\u00eda lo mismo, te digo que no puedes seguir as\u00ed y no me haces caso. Estoy harta. Estoy hart\u00edsima y parece no importante \u2014le suplic\u00f3 apoyada en la puerta de la cocina\u2014, \u00bft\u00fa me quieres?, \u00bfde verdad?, \u00bfsabes que d\u00eda es hoy? \u2014le grit\u00f3 rompiendo a llorar\u2014. Es horrible, no puedo aguantar m\u00e1s, \u00bfno vas a decir nada?. \u00bfNo te importo?<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel miraba absorto los anuncios de televisi\u00f3n, sab\u00eda que la bronca durar\u00eda toda la noche, pero Maria call\u00f3 de repente. Oy\u00f3 como lloraba mientras echaba los huevos en la sart\u00e9n. Esa noche cenaron en silencio. Maria recogi\u00f3 los platos y se fue a dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>Sentado en el sof\u00e1 supo que algo iba mal, \u00bfqu\u00e9 estaba ocurriendo?. En la televisi\u00f3n retransmit\u00edan un programa de talentos, le encantaba ver lo que la gente pod\u00eda hacer e imaginaba como un d\u00eda subir\u00e1 en el escenario y todos lo aplaud\u00edan, pero \u00bfhaciendo qu\u00e9?. No se le ocurr\u00eda nada, mam\u00e1 siempre dec\u00eda que era demasiado lento, demasiado tonto y por si faltaba algo, demasiado feo para triunfar en la vida. Era como su padre, un don nadie, sin sangre, ni aspiraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda hac\u00eda rato que estaba en la cama, sola y Miguel deseaba abrazar su cuerpo delgado entre sus brazos, susurrarle que era la mujer m\u00e1s sexy del mundo y que \u00e9l era el hombre m\u00e1s afortunado por estar a su lado pero fue incapaz de moverse. \u00bfLo rechazar\u00eda? Era mejor mantenerse en su lugar. Ma\u00f1ana todo volver\u00eda a la normalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente Miguel se encontraba ante la vieja y desconchada puerta del edificio, arrastr\u00f3 los pies por el pasillo, oje\u00f3 el buz\u00f3n que estaba vac\u00edo. Presion\u00f3 el bot\u00f3n del ascensor que baj\u00f3 despacio hasta pararse en seco ante \u00e9l. Abri\u00f3 la puerta sucia y entr\u00f3 en su interior con la luz mortecina. Apret\u00f3 el bot\u00f3n y subi\u00f3 con el ruido habitual como si se quejara de tantos a\u00f1os subiendo y bajando. Se par\u00f3 en su rellano, eran las siete y media, la bombilla segu\u00eda resistiendo. Lleg\u00f3 a la puerta, busc\u00f3 las llaves en los tejanos y abri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio del interior le sacudi\u00f3. \u00bfSilencio?. Cerr\u00f3 la puerta con cuidado, la cocina, estaba limpia y ordenada. Sigui\u00f3 a la habitaci\u00f3n, colg\u00f3 la cazadora y dej\u00f3 el reloj en la mesita. Se descalz\u00f3 y se puso las zapatillas. Entr\u00f3 en el comedor, se sent\u00f3 en la butaca y encendi\u00f3 el televisor. En la mesita delante suyo hab\u00eda un trozo de papel. Lo despleg\u00f3 y ley\u00f3: ADI\u00d3S.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00f3 a su alrededor, se dio cuenta que faltaban libros, no estaban las plantas, s\u00f3lo un silencio atronador. Todo ir\u00e1 bien, se dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente mientras sub\u00eda por el ascensor mugriento hacia su diminuto apartamento, una sensaci\u00f3n rara le recorri\u00f3 la espalda. Intent\u00f3 recordar si Mar\u00eda le hab\u00eda dicho algo que deb\u00eda hacer, olvidaba con frecuencia, lo que para ella era fundamental, pero no se le ocurri\u00f3 nada. Abri\u00f3 la puerta met\u00e1lica del ascensor, con su chirrido habitual. Camin\u00f3 dubitativo con el corredor en penumbra, la bombilla segu\u00eda con su tintineo habitual, a\u00fan nadie se hab\u00eda dignado a cambiarla. Busc\u00f3 las llaves en el bolsillo y sinti\u00f3 un vac\u00edo de ruidos, como si no fueran las siete de la tarde de un viernes. Abri\u00f3 la puerta desgastada y un olor a cerrado le impact\u00f3 de repente. Mar\u00eda deb\u00eda de estar en casa, pero no escuch\u00f3 nada, ni la televisi\u00f3n que estaba apagada, ni el extractor de la cocina que siempre estaba encendido ya que hab\u00edan pocas ventanas y detestaba el olor a comida. Cerr\u00f3 con cuidado, intentando no romper el silencio. El coraz\u00f3n le lat\u00eda con fuerza. Avanzaba cauteloso. Indag\u00f3 hacia el dormitorio, las persianas estaban cerradas y la cama hecha. Se fue al comedor mudo, vaci\u00f3 de vida, la mesa y las sillas blancas que compraron en el IKEA le parecieron como si fueran de juguete. Las cortinas dejaban entrar la luz, pero el calor era insoportable. Vio el sof\u00e1 viejo, heredado de su madre, y en \u00e9l hall\u00f3 un hoja de papel. Se acerc\u00f3 a ella, la cogi\u00f3 y la desdobl\u00f3 con la misma sutileza que los militares desactivan las bombas. En medio, en color carm\u00edn, una sola palabra que le dispar\u00f3 directo al coraz\u00f3n: Adi\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p>Se desplom\u00f3 en el sof\u00e1, mirando el papel, hipnotizado, intentando entender que hab\u00eda ocurrido, que significado ten\u00eda esa palabra. Observ\u00f3 a su alrededor, buscando alguna nota m\u00e1s. Las estanter\u00edas estaban vac\u00edas de libros, las plantas hab\u00edan desaparecido y la fotograf\u00eda de la boda, tirada en el suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSe ha ido? \u00bfPor qu\u00e9? No recordaba los motivos de sus peleas, no eran importantes. Se fij\u00f3 en las manos, su anillo de casado despu\u00e9s de diez a\u00f1os sin quit\u00e1rselo hab\u00eda perdido el brillo. Gir\u00f3 la cabeza de un lado a otro y las paredes vac\u00edas le parec\u00edan un espejo. Nada, no hab\u00eda nada ni nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>Encendi\u00f3 la televisi\u00f3n y se qued\u00f3 sentado mirando el programa de talentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Marta Tadeo G\u00f3mez (categoria adults)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel abri\u00f3 la puerta desconchada de la entrada del edificio. Una masa de apartamentos dispuestos como un enjambre de abejas, cub\u00edculos enanos en el extrarradio de la ciudad. Arrastr\u00f3 los pies por las desgastadas baldosas. Busc\u00f3 en el buz\u00f3n, s\u00f3lo hab\u00edan facturas y publicidad. Cogi\u00f3 la propaganda de manera aut\u00f3mata y la tir\u00f3 en la papelera, que como siempre estaba llena hasta los bordes. Suspir\u00f3 y mir\u00f3 el reloj. Eran<\/p>\n<a href=\"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/la-soledad\/\"> <div class=\"readmorelink\"><div class=\"rmtext\">[ Read More ]<\/div><\/div><\/a>","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/110"}],"collection":[{"href":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=110"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/110\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":111,"href":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/110\/revisions\/111"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=110"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}