{"id":569,"date":"2026-04-20T22:55:34","date_gmt":"2026-04-20T20:55:34","guid":{"rendered":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/?page_id=569"},"modified":"2026-04-20T22:55:35","modified_gmt":"2026-04-20T20:55:35","slug":"alli-donde-fueres","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/alli-donde-fueres\/","title":{"rendered":"All\u00ed donde fueres\u2026"},"content":{"rendered":"\n<p>La puerta chirri\u00f3 al abrirla y chirri\u00f3 al cerrarla. No dej\u00f3 de quejarse mientras el ama de llaves la mov\u00eda como si se tratara de un abanico de grandes dimensiones<br>\u2014\u00bfVe lo que le dec\u00eda? \u2014dijo resoplando por el esfuerzo.<br>El carpintero parec\u00eda no entender nada.<br>\u2014Pero es que es la puerta de un castillo \u2014se excus\u00f3.<br>\u2014\u00bfY\u2026?<br>\u2014Que es un castillo terror\u00edfico.<br>\u2014\u00bfY\u2026? Entienda que eso no tiene relaci\u00f3n con que la puerta se queje de ese modo a cada movimiento. Que tal parece que estemos en un recital de saetas.<br>\u2014Pero se\u00f1ora, \u00bfno entiende que \u201ccastillo terror\u00edfico\u201d va ligado de manera inexorable a que las puertas chirr\u00eden?<br>\u2014Eso ser\u00e1 en su pueblo, que parece usted escoc\u00e9s. Aqu\u00ed en Transilvania esa moda no existe. Aqu\u00ed las puertas no chirr\u00edan porque molesta. Y punto.<br>\u00c9l, vestido con un kilt que le delataba, intent\u00f3 convencer a la mujer de manera infructuosa \u00bfDeb\u00eda dejar perder los pocos beneficios que iba dejarle aquel trabajo por culpa de las malditas puertas? No, no iba a permitirlo. Le hab\u00edan encargado un trabajo y \u00e9l, carpintero emigrado y golpeado por la crisis, pero profesional como pocos, lo hab\u00eda realizado tal como marcan los c\u00e1nones escoceses, los suyos. Y si a alguien no le gustaba, pues que se aguantara o que fuera a hablar con \u00e9l.<br>\u2014Veo que se empecina en no resolver los problemas de las puertas \u2014le dijo el ama de llaves cuando present\u00f3 la factura.<br>A pesar de la actitud provocadora de la mujer el carpintero no se amilan\u00f3<br>\u2014No se\u00f1ora. Las puertas de un castillo chirr\u00edan, lo sabe todo el mundo. Y no voy a cambiar eso por el capricho de nadie. As\u00ed que p\u00e1guenme lo estipulado o at\u00e9nganse a las consecuencias.<br>Ella, abandonada toda beligerancia, se encogi\u00f3 de hombros mientras le dec\u00eda que le pasar\u00eda la factura a su amo. Concluy\u00f3 con un \u201ctendr\u00e1 noticias suyas antes de una semana, se lo garantizo\u201d.<br>El hombre se march\u00f3 resoplando y soltando improperios. Se tem\u00eda lo peor: que ahora, el due\u00f1o del castillo, amparado en una moda del todo punto il\u00f3gica, se negara a pagarle.<br>Se maldec\u00eda por su mala suerte. Maldec\u00eda a Margaret Thatcher por la destrucci\u00f3n de empresas y por haberle obligado a emigrar de su amada tierra. Maldec\u00eda el clima de este lugar y las pu\u00f1eteras modas en lo referente a los castillos. Echaba de menos Escocia, Aberdeen y el castillo de Delgatie, con sus historias de fantasmas, cadenas, puertas chirriantes\u2026 \u00a1Joder, lo que debe ser un castillo de toda la vida! Se dijo para s\u00ed. Pero ahora no ten\u00eda m\u00e1s remedio que sentarse a esperar y que alguien fuera a pagarle.<br>Cuando iba a cumplirse una semana y se preparaba para montar el n\u00famero, recibi\u00f3 una llamada de tel\u00e9fono. El ama de llaves le ped\u00eda, por favor, que esperara a la tarde del d\u00eda siguiente que su jefe ir\u00eda a resolver el malentendido.<br>Tras colgar not\u00f3, el coraz\u00f3n le golpeaba en el pecho. No le gustaba nada aquella mujer, su cara p\u00e1lida, esa voz monocorde y sin acento. Le daba escalofr\u00edos.<br>La tarde del siguiente d\u00eda hab\u00eda dado paso a la noche mientras \u00e9l esperaba sin que all\u00ed se acercara nadie. Ya estaba a punto de acostarse que son\u00f3 el timbre de la puerta. Con todo el mal humor asom\u00e1ndole por los ojos abri\u00f3. Frente a \u00e9l apareci\u00f3 un hombre alto, enjuto y con una mirada que helaba la sangre.<br>\u2014Soy el conde Vlad Dr\u0103culea \u2014se present\u00f3\u2014, \u00bfes usted el industrial de la madera que vino a mi castillo? Ven\u00eda a resolver nuestro asunto.<br>El carpintero, sin amilanarse por la voz de ultratumba del cliente, asinti\u00f3 y le invit\u00f3 a pasar. Acompa\u00f1\u00f3 el acto con un movimiento de torero. Una vez dentro rompi\u00f3 el hielo con un, usted dir\u00e1, caballero. El cliente, sin cambiar el gesto, confirm\u00f3 su descontento por el ruido insoportable de las puertas, en especial la de entrada al castillo.<br>\u2014Debe usted saber que yo, al igual que muchos amigos m\u00edos, dormimos de d\u00eda \u2014sentenci\u00f3 el conde.<br>El carpintero, m\u00e1s que enfadado, prefiri\u00f3 usar la iron\u00eda antes que los malos modos:<br>\u2014\u00bfUn caballero como usted trabaja por las noches, en un lugar como \u00e9ste?<br>\u2014No, yo y los de mi clase no trabajamos, se\u00f1or.<br>\u2014Pues ya me dir\u00e1 a \u00bfqu\u00e9 se dedican en un lugar tan aburrido y muerto como \u00e9ste?<br>Ese fue el momento en que el conde le obsequi\u00f3 con su primera sonrisa, paso previo a escuchar la \u00faltima frase que oir\u00eda en su vida:<br>\u2014No se imagina lo que me alegra que me haga esta pregunta\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Manel Artero Badenes (categoria adults)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La puerta chirri\u00f3 al abrirla y chirri\u00f3 al cerrarla. 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