{"id":573,"date":"2026-04-20T22:58:08","date_gmt":"2026-04-20T20:58:08","guid":{"rendered":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/?page_id=573"},"modified":"2026-04-20T22:58:08","modified_gmt":"2026-04-20T20:58:08","slug":"una-voz-del-pasado","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/una-voz-del-pasado\/","title":{"rendered":"Una voz del pasado"},"content":{"rendered":"\n<p>Si las piedras hablaran \u00bfCu\u00e1ntas historias contar\u00edan?<br>Dicen que la realidad supera la ficci\u00f3n. Igual sucede con nuestro pasado m\u00e1s ancestral, que tambi\u00e9n lo percibimos como ficci\u00f3n. Y es de ficci\u00f3n y de ancestros de lo que os quiero hablar en este texto.<br>Todo empez\u00f3 con una mujer que apareci\u00f3 en mi vida hace un par de a\u00f1os. Detect\u00e9 su presencia una ma\u00f1ana, mirando por la ventana. Estaba sentada en un banco situado al lado de la parada de autob\u00fas que hay frente a mi casa.<br>As\u00ed continu\u00f3 varios d\u00edas, sin moverse de all\u00ed durante horas. Parec\u00eda esperar a alguien. Llevado por la curiosidad decid\u00ed acercarme a ella y observarla con disimulo: su aspecto era sereno; su rostro, de facciones delicadas y con unos ojos que invitaban a bucear en ellos. Le pregunt\u00e9 a qui\u00e9n esperaba.<br>\u2014Te estoy esperando a ti \u2014me dijo con voz dulce.<br>Su respuesta me sorprendi\u00f3.<br>\u2014\u00a1A m\u00ed! \u2014respond\u00ed con asombro, ya que era la primera vez que la ve\u00eda.<br>\u2014S\u00ed, hace mucho tiempo que estoy aqu\u00ed. Quiero contarte una historia que te concierne, pues formas parte de ella.<br>Me sent\u00e9 a su lado en el banco, como hipnotizado y dispuesto escucharla. Desped\u00eda una energ\u00eda que me atra\u00eda e iba invadiendo todo mi cuerpo con una sensaci\u00f3n de felicidad extra\u00f1a y desconocida. Tom\u00f3 mis manos entre las suyas y comenz\u00f3 a hablar:<br>Esta ciudad donde vives es donde siempre has estado. T\u00fa eras hijo de Lucio y yo de Mar\u00eda. Crecimos juntos y jug\u00e1bamos en estas calles hasta que te fuiste con las legiones romanas a conquistar lejanas tierras; a\u00f1os m\u00e1s tarde volviste y compartimos una vida plena. Han pasado dos mil a\u00f1os y seguimos estando en el mismo lugar, a pesar de habitar en otros cuerpos. Somos energ\u00eda que no se destruye, se transforma de ser en ser. Y las piedras y la arena con las que nosotros jug\u00e1bamos permanecen intactas, tres metros por debajo de las que pisamos ahora.<br>Mientras escuchaba, mi mente me mostraba las im\u00e1genes que ella describ\u00eda. Fue impresionante c\u00f3mo reviv\u00ed con ella todos los recuerdos: yo, con ropa de legionario; ella, con una sencilla t\u00fanica. Escondi\u00e9ndonos para vivir nuestros primeros besos&#8230;<br>Cuando termin\u00f3 me dijo que su tiempo se agotaba, pero que no me preocupara, pues nuestras energ\u00edas se unir\u00edan de nuevo.<br>En ese momento me invadi\u00f3 una tristeza y una sensaci\u00f3n de vac\u00edo que me hizo despertar como de un sue\u00f1o, pero conservando en mi interior toda la energ\u00eda que hab\u00eda recibido en \u00e9l.<br>Pens\u00e9 que quiz\u00e1s esa extra\u00f1a sensaci\u00f3n fuera algo premonitorio. Era tan fuerte que decid\u00ed permanecer alerta ante cualquier cambio que se produjera en mi vida hasta encontrar ese amor que me esperaba.<br>Tuvieron que pasar dos largos meses con la rutina de siempre: mis clases, el gimnasio, mi trabajo de camarero en la cafeter\u00eda&#8230; Hasta que de pronto apareci\u00f3 una muchacha, me pidi\u00f3 un caf\u00e9 y nuestras miradas se cruzaron. Me qued\u00e9 embobado mir\u00e1ndola. Ten\u00eda los ojos de la mujer de mi sue\u00f1o, su voz dulce y melodiosa. Pod\u00eda notar su energ\u00eda a\u00fan sin tocarla.<br>\u2014Perdona, \u00bfNos conocemos? \u2014Pregunt\u00f3<br>Y yo le dije que era probable, que en media hora acabar\u00eda mi turno.<br>\u2014\u00bfTe apetece que vayamos a dar un paseo y hablemos? \u2014Conclu\u00ed.<br>\u2014S\u00ed, es una buena idea \u2014me dijo sonriendo.<br>Y desde entonces no hemos dejado de vernos ning\u00fan d\u00eda.<br>Recuerdo otra vez que tiempo atr\u00e1s me preguntaba, si las piedras hablaran \u00bfCu\u00e1ntas cosas nos dir\u00edan? Tal vez: que el amor es intemporal y que, a buen seguro, ya habremos coincidido en otras \u00e9pocas.<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa Mart\u00ednez Chicote (categoria adults)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si las piedras hablaran \u00bfCu\u00e1ntas historias contar\u00edan?Dicen que la realidad supera la ficci\u00f3n. Igual sucede con nuestro pasado m\u00e1s ancestral, que tambi\u00e9n lo percibimos como ficci\u00f3n. Y es de ficci\u00f3n y de ancestros de lo que os quiero hablar en este texto.Todo empez\u00f3 con una mujer que apareci\u00f3 en mi vida hace un par de a\u00f1os. Detect\u00e9 su presencia una ma\u00f1ana, mirando por la ventana. 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