{"id":83,"date":"2021-04-23T20:01:01","date_gmt":"2021-04-23T18:01:01","guid":{"rendered":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/?page_id=83"},"modified":"2021-04-23T20:06:50","modified_gmt":"2021-04-23T18:06:50","slug":"sigue-buscando","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/llefia.org\/santjordi\/sigue-buscando\/","title":{"rendered":"Sigue Buscando"},"content":{"rendered":"\n<p>Se acostumbr\u00f3 siempre a ganar, desde muy peque\u00f1a. Se especializ\u00f3 en los helados Popeye, aquellos de hielo sabor naranja o lim\u00f3n y con palo. Mientras que el resto de la humanidad siempre obten\u00eda un sigue buscando, ella siempre era recompensada con un premio impreso en el palo. Es verdad que este era un don que no le reportaba grandes cosas, el premio volv\u00eda a ser otro helado. Pero obtener esa peque\u00f1a satisfacci\u00f3n que casi nadie consegu\u00eda, y adem\u00e1s tener la fortuna de conseguirlo siempre, hizo que creciera pensando que era especial. Le cre\u00f3 la percepci\u00f3n de que el azar dominaban su vida y una baja tolerancia a la frustraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando creci\u00f3 y se convirti\u00f3 en una mujer dispuesta a encontrar el amor, pens\u00f3 que encontrarlo ser\u00eda como comer Popeyes. Que cada vez que encontrara al hombre que pudiera ser el amor de su vida, le quitar\u00eda el envoltorio, y tras enamorarse y enamorarlo, encontrar\u00eda alguna se\u00f1al en \u00e9l, como en los palos, donde ver\u00eda premio y que con ese mensaje tendr\u00eda la seguridad de que ese hombre era el que estaba buscando.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la cosa no fue tan sencilla como comer helados. Encontrar a alguien interesante al que quitarle el envoltorio no era tan f\u00e1cil. Mucho menos todav\u00eda que estuvieran buscando lo mismo. Y como era de esperar, fue misi\u00f3n imposible encontrar la se\u00f1al que le diera la seguridad de que, el que ten\u00eda delante, era el hombre que estaba buscando. Porque, aunque inexplicablemente su don evolucion\u00f3 permiti\u00e9ndole ver en sus pretendientes el premio o el sigue buscando, tuvo que comerse muchos \u201cpalos\u201d, m\u00e1s de los que le hubiera gustado, pero en ninguno encontr\u00f3 impresa la palabra premio.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, solo encontr\u00f3 sigue buscando, montones de ellos. Los encontraba estampados en las pieles de sus aspirantes a amor para toda la vida. Siempre en las zonas m\u00e1s insospechadas de sus anatom\u00edas, pero nunca accesibles a simple vista: en la planta del pie, en la pantorrilla, en el pliegue del cachete del culo con la pierna, en la parte baja de la espalda\u2026 Tras encontrar las dichosas dos palabras, la sensaci\u00f3n de vac\u00edo y decepci\u00f3n la sum\u00edan en la frustraci\u00f3n. Nunca m\u00e1s volv\u00eda a ver a esos hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 a pensar que hab\u00eda perdido su estrella. Se preguntaba si hab\u00eda agotado su suerte comiendo helados. Se lamentaba de no haber sido capaz de guardar un poco de esa suerte para encontrar el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a veces de la desesperaci\u00f3n y frustraci\u00f3n nacen los planes m\u00e1s brillantes. No m\u00e1s quitar envoltorios. No m\u00e1s esperar a ver qu\u00e9 mensaje escond\u00edan las pieles de sus amantes. \u00bfC\u00f3mo hacerlo? Con una venda. Cada vez que encontrara al que ella creyera que pod\u00eda ser el posible hombre definitivo intentar\u00eda conocerlo sin pensar en qu\u00e9 mensaje llevar\u00eda impreso. Y al intimar, siempre se vendar\u00eda los ojos para no leer si era un premio o un sigue buscando. Para que eso no le hiciera perder la oportunidad, no solo de conocer realmente a quien ten\u00eda delante, sino tambi\u00e9n de que la conocieran a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed conoci\u00f3 a Juan, a Lu\u00eds, a Miguel\u2026 hombres maravillosos que no hubiera descubierto obsesionada con saber si eran los definitivos. Hombres con los que, a pesar de que la historia de amor no funcion\u00f3 para siempre, tuvo relaciones duraderas y en los que encontr\u00f3 el premio en el cari\u00f1o que recibi\u00f3 de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras estas relaciones, finalmente conoci\u00f3 a Alberto, el hombre de su vida, del que le gustaba todo y lo quer\u00eda todo. Se casaron y tuvieron hijos. En \u00e9l encontr\u00f3 todo lo que hab\u00eda deseado.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda, despu\u00e9s de 20 a\u00f1os de matrimonio Alberto le confes\u00f3 que, a pesar del morbo que siempre le hab\u00eda despertado que se pusiera la venda, le gustar\u00eda que no se la pusiera m\u00e1s. Al principio a ella le dio miedo no hacerlo, pero accedi\u00f3 por Alberto. Sorprendentemente no encontr\u00f3 en \u00e9l ning\u00fan mensaje, ni bueno ni malo. Pens\u00f3 que la ausencia de mensaje era una buena se\u00f1al.<\/p>\n\n\n\n<p>Un par de d\u00edas m\u00e1s tarde, mientras que Alberto hac\u00eda la cena, ella decidi\u00f3 darse una ducha r\u00e1pida y se vio una peque\u00f1a mancha en el vientre, justo al lado del ombligo. Parec\u00eda un lunar, pero ten\u00eda formas irregulares. Cogi\u00f3 el m\u00f3vil e intentando enfocar haciendo zoom con la c\u00e1mara, vio que hab\u00eda unas letras que estaban escritas formando un c\u00edrculo. Un sudor fr\u00edo le recorri\u00f3 la espalda, porque intuy\u00f3 que era algo que Alberto nunca deber\u00eda leer. Cuando ampli\u00f3 el zoom al m\u00e1ximo lo ley\u00f3 claramente: sigue buscando.<\/p>\n\n\n\n<p>Sergio Carrillo Carrillo (categoria adults)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se acostumbr\u00f3 siempre a ganar, desde muy peque\u00f1a. Se especializ\u00f3 en los helados Popeye, aquellos de hielo sabor naranja o lim\u00f3n y con palo. 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