{"id":26,"date":"2016-02-02T22:02:58","date_gmt":"2016-02-02T22:02:58","guid":{"rendered":"http:\/\/llefia.org\/blog\/albasocial1916\/?page_id=26"},"modified":"2016-02-02T22:02:58","modified_gmt":"2016-02-02T22:02:58","slug":"capitulo-1","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/llefia.org\/wpalbasocial1916\/capitulo-1\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 1; Las Primeras Luchas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left\">Las Primeras Luchas<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><em>En el registro civil de Mor\u00f3n de la Frontera, libro 32, folio 61, n\u00famero 525, existe el acta de nacimiento del que suscribe, con fecha 28 de noviembre del a\u00f1o 1889, hijo de Antonio y de Antonia, naturales de Alcal\u00e1 del Valle (C\u00e1diz).<\/em><br \/>\n<em> Mis padres, de muy humilde condici\u00f3n social, eran pobres, y lo que es peor en este desdichado mundo: completamente analfabetos. De los cuatro hijos que hubo en el matrimonio, yo era el mayor de edad. Mi padre, en uni\u00f3n de un hermano de mi madre, se hizo cargo de una ganader\u00eda de reses bravas, y yo tuve que acompa\u00f1arlos de zagal, cuando s\u00f3lo contaba con nueve a\u00f1os de edad, Desde aquella fecha hasta el d\u00eda de hoy, he vivido siempre bajo el signo de la esclavitud de un salario, sin m\u00e1s misi\u00f3n en la vida que la de trabajar continuamente, \u00fanica herencia que pod\u00edan legarme los autores de mis d\u00edas. Con tal fecha y edad, apenas si conoc\u00eda las letras del abecedario. Mas, dos a\u00f1os despu\u00e9s, mi padre, en plena juventud, deja de existir, v\u00edctima de una grave enfermedad y seguidamente muere tambi\u00e9n la m\u00e1s peque\u00f1a de mis hermanas. Los a\u00f1os que siguen a esta \u00e9poca fueron para m\u00ed de vicisitudes sin cuento y sin poder adquirir noci\u00f3n alguna de instrucci\u00f3n primaria\u2026<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left\">En Mor\u00f3n de la Frontera, exist\u00eda por entonces una sociedad obrera, de car\u00e1cter econ\u00f3mico y apol\u00edtico, inspirada, al parecer, en lo principios de la Primer Internacional. En el seno de esta sociedad, exist\u00eda una escuela de instrucci\u00f3n primaria para los hijos de los trabajadores asociados a la misma. El maestro de esta escuela, <strong>Abelardo Saavedra<\/strong>, hombre de una moral intachable y de una capacidad extraordinaria, realiz\u00f3 en toda esta comarca una labor meritoria e inolvidable, La organizaci\u00f3n obrera, por \u00e9l inspirada y orientada, dio ejemplos que dif\u00edcilmente han podido ser igualados. Cuando, como ha ocurrido en todos los tiempos, hab\u00eda que plantear batalla de poder a poder, porque los patronos se negaban a tomar en consideraci\u00f3n ninguna demanda de mejora en los salarios y en las condiciones de trabajo, y esta organizaci\u00f3n obrera, como \u00faltimo recurso, se ve\u00eda obligada a declarar la huelga \u2013\u00fanico media de defensa que tuvo siempre el trabajador asalariado_, sin temor alguno a las represalias, conciencia plena de sus deberes sociales, toda persona dependiente de un salario, hombre o mujer, abandonaba el trabajo, cualquiera que \u00e9ste fuera, sin que se diera un solo caso de esquirolaje; a la huelga iban incluso las mozas de servicio y hasta las llamadas amas de leche.<\/p>\n<p>Hacia 1905, en momentos en que nada anormal parec\u00eda observarse, que pudiera dar origen a una perturbaci\u00f3n de orden p\u00fablico, un buen d\u00eda, ya anochecido, surgen fuerzas del Cuerpo de la Remonta en perfecta formaci\u00f3n, que s\u00fabitamente asaltan el local de la sociedad obrera y proceden a su clausura, despu\u00e9s de haber destruido a placer aquellos objetos que encontraron al paso; se llevan toda la documentaci\u00f3n de la sociedad y se produce, entre los asociados all\u00ed reunidos que no fueron detenidos, la natural desbanda. Seguidamente las autoridades dan comienzo a una encarnizada represi\u00f3n, deteniendo, como siempre, a cuantos ten\u00edan alguna significaci\u00f3n entre los obreros. Tambi\u00e9n fue detenida mi abuela mantera, al tener conocimiento de las autoridades que hab\u00eda tenido ocultos en su domicilio a los principales perseguidos, entre ellos, Abelardo Saavedra y <strong>Teresa Claramunt<\/strong>. La redacci\u00f3n del \u00f3rgano de la sociedad, La Voz del Terru\u00f1o, fue tambi\u00e9n destruida y prohibida su publicaci\u00f3n. Parece ser que hechos an\u00e1logos se sucedieron en otros pueblos de la comarca y de la regi\u00f3n.<br \/>\nLa represi\u00f3n se prolong\u00f3 cruelmente por tiempo indefinido. La sociedad obrera fue destruida, Pero al igual que en todas las \u00e9pocas de la historia de las luchas pol\u00edtico-sociales, lo que nunca pudo destruirse fue el pensamiento de los hombres convencidos de un ideal, que hayan sido citados por el destino para continuar la lucha por la consecuci\u00f3n de ese ideal. Y las individualidades se agrupan en peque\u00f1os grupos por ley de afinidad, y act\u00faan en la clandestinidad.<br \/>\nNos encontramos ya en el verano de 1912. Por mi parte no me encontraba defino por ninguna tendencia pol\u00edtica o social. Era s\u00f3lo un joven rebelde contra toda injusticia, donde quiera que \u00e9sta se manifestase, y devoraba cuanta literatura ca\u00eda en mis manos, de cualquier ideolog\u00eda que fuese.<br \/>\nEn dicho a\u00f1o soy invitado a ingresar en la Agrupaci\u00f3n Socialista de esta localidad, y a la vez me hacen cargo de la administraci\u00f3n de una cooperativa panadera, creada por dicha Agrupaci\u00f3n. Igualmente recae sobre m\u00ed la corresponsal\u00eda de la prensa afecta a la pol\u00edtica del partido en que acababa de ingresar.<br \/>\nEl corresponsal en esta localidad de la prensa libre afecta a los principios de la <strong>Primer Internacional<\/strong>, <strong>Juan L\u00f3pez Galera<\/strong>, me ofrec\u00eda a intercambios de cuantos peri\u00f3dicos, folletos, revistas y libros quisiera leer, ofrecimiento que yo aceptaba con gran placer, y que ingenuamente consideraba desinteresado y generoso. Recuero haber le\u00eddo por entonces, entre otros muchos de diversas tendencias, El contrato social de Rousseau; El segundo certamen socialista; La conquista del pan, de Kropotkin; del mismo autor, Campos, f\u00e1bricas y talleres; El estado, del Bakunin; Filosof\u00eda del anarquismo, de C. Malato; Conferencias populares, de A. Pellicer; Qu\u00e9 es la propiedad, de Proudlon; le\u00ed a otros muchos autores nacionales y extranjeros, como a E. Malatesta, L. Fabri, R. Mella, y cuanto escribi\u00f3 el inolvidable <strong>Anselmo Lorenzo<\/strong>. Igualmente pasaran por mi vista obras de grandes pensadores de aquella \u00e9poca, como <strong>Karl Marx, Nietzsche, Voltaire, Zola, Joaqu\u00edn Costa, Emilio Castelar, Antonio Zozaya, Jos\u00e9 Nakens, Ibarreta, \u00c9lys\u00e9e Reclus, F. Pi y Margall, Le\u00f3n Tolstoi<\/strong>, y a muchos otros que ser\u00eda largo de enumerar, hasta que consegu\u00ed por mi parte, o de parte de mis conciudadanos, el t\u00edtulo de <strong>\u201c El loco de Mor\u00f3n\u201d<\/strong>, t\u00edtulo en parte merecido porque, sea dicho en honor a la verdad, mi cerebro no se encontraba preparado para digerir tanta literatura, y menos teniendo que asistir diariamente a largas jornadas de trabajo, un tanto rudo y agotador.<br \/>\nParece ser que mi conducta de leer a cuantos autores llegasen a mis manos no era del agrado de mis correligionarios de partido. Pues un d\u00eda fui invitada a una conferencia que hab\u00eda de pronunciar el fundador del Parido Sociales espa\u00f1ol, el venerable Pablo Iglesias, en la vecina localidad de la Puebla de Cazalla, a donde march\u00e9 por la noche, despu\u00e9s de terminada mi jornada de trabajo, camino adelante, con la alforjas abarrotadas de peri\u00f3dicos , folletos y libros de todos los colores. El abuelo de socialismo no lleg\u00f3\u2026 y salimos del paso como se pudo. Terminado el acto, puse el contenido de las alforjas sobre la mesa, en mi calidad de corresponsal de prensa, para aquellos que quisieran leer, etc\u00e9tera. Y mi buen amigo Antonio Moreno, presidente a la saz\u00f3n de la Agrupaci\u00f3n local, fue menos sufrido que mis paisanos, terminando por decirme que un socialista no deb\u00eda de leer, y monos propagar, literatura alguna que no fuese realmente socialista, de todo lo cual inform\u00f3 al d\u00eda siguiente a al presidente de la Agrupaci\u00f3n a que yo pertenec\u00eda. A poco tiempo de esta fecha, tenemos la grata visita de Pablo Iglesias, al que me present\u00f3 mi amigo Lorenzo Urbano de Miguel, presiente de la Agrupaci\u00f3n local, y en mi presencia, con cierto gesto de pesar, inform\u00f3 al abuelo de mi car\u00e1cter e \u201cinexplicable\u201d conducta, propia de un hombre \u201ctotalmente independiente\u201d que no se halle encuadrado en ninguna organizaci\u00f3n pol\u00edtica o sindical. Esto exig\u00eda por mi parte una explicaci\u00f3n, y me manifest\u00e9 en estos o parecidos t\u00e9rminos: \u201cPuede que tengan raz\u00f3n los que no coinciden con mi car\u00e1cter, ni han llegado a comprender el porqu\u00e9 de mi conducta. Pero creo que debe tenerse en cuenta que en terreno pol\u00edtico y social hoy no soy m\u00e1s que un joven en formaci\u00f3n, sin que hasta el momento haya llegado a asimilar las ideas del socialismo, y sin que por mi parte me considere responsable de que, sin haberse tenido en cuenta todo esto, desde el primer momento haya sido otorgado el grado de socialista. Mas es creencia m\u00eda que una idea, cualquiera que \u00e9sta sea, no puede arraigar en el esp\u00edritu y en la conciencia de un hombre si \u00e9sta no es el fruto de una cultura general; cultura que, seg\u00fan entiendo, no puede calificarse de tal si ha de vivir sujeta o encadenada al sectarismo r\u00edgido de una determinada idea. Entiendo que una organizaci\u00f3n espec\u00edfica no es una organizaci\u00f3n de masas, de car\u00e1cter sindical. Que un socialista, cuando menos, ha de saber por qu\u00e9 es socialista; y esto creo no llegue nunca a saberlo si, dominado por un esp\u00edritu sectario, pone trabas a la libertad de su propio pensamiento, y se dedica s\u00f3lo a leer la doctrina de su partido, sin leer la de los dem\u00e1s\u201d. <strong>Pablo Iglesias<\/strong> hab\u00eda escuchado en silencio mis manifestaciones de descargo, y al separarnos me saluda afectuosamente y me dice: <strong>\u201cSigue estudiando, muchacho\u201d<\/strong>.<br \/>\n<strong>Julio Camba y Federico Urales<\/strong> se hab\u00edan vapuleado de lo lindo en una pol\u00e9mica carente de sentido ideol\u00f3gico y objetividad, y entr\u00f3 en moda por aquella \u00e9poca las controversias y luchas fratricidas entre hermanos de una misma clase social, con lo que s\u00f3lo sal\u00eda beneficiado el pol\u00edtico profesional y el burgu\u00e9s capitalista que alimentaban estas luchas intestinas, por aquello de \u201cdivide y vencer\u00e1s\u201d. En esta mi patria chica, no nos quedamos atr\u00e1s en esto, y mis convecinos<strong> Juan R\u00edos Niebla de la escuela de Bakunin<\/strong>, y el presidente de la <strong>Agrupaci\u00f3n Socialista, Lorenzo Urbano de Miguel<\/strong>, entablaron una pol\u00e9mica, m\u00e1s que ideol\u00f3gica, de signo personal, perdiendo un tiempo y ocupando de continuo columnas y m\u00e1s columnas en peri\u00f3dicos de ambas tendencias, todo ello digno de mejor causa.<br \/>\nRenovaci\u00f3n Social de Reus, peri\u00f3dico socialista, hab\u00eda devuelto uno de sus art\u00edculos a mi correligionario y presidente de la Agrupaci\u00f3n, Lorenzo Urbano de Miguel, por emplear en \u00e9l un lenguaje inadmisible para ser publicado en ning\u00fan peri\u00f3dico. Yen reuni\u00f3n de la Agrupaci\u00f3n, a la que asist\u00eda una delegaci\u00f3n de la Agrupaci\u00f3n Socialista de M\u00e1laga, tuve a bien opinar sobre esto, y preguntar si pod\u00edan decirme cu\u00e1l era la finalidad de aquellas pol\u00e9micas, y cu\u00e1les ser\u00edan sus resultados. Cre\u00eda m\u00e1s procedente organizar unos curos de conferencias culturales, con tribuna libre para todos los hombres de buena voluntad, aptos para ello, que quisieran intervenir, cualquiera que fuera su credo pol\u00edtico, social o filos\u00f3fico, con lo que crear\u00edamos un clima favorable a la formaci\u00f3n de hambres conscientes y de provecho. Estas sugerencias fueron recibidas con la mayor frialdad e indiferencia, cayendo totalmente en el vac\u00edo. Recuerdo que a un obrero campesina afiliado a esta Agrupaci\u00f3n, que asist\u00eda a la reuni\u00f3n, y totalmente desorientado, ingenuamente se le ocurri\u00f3 preguntar qu\u00e9 quer\u00eda decir la palabra anarquista, y la respuesta fue fulminante por parte de la delegaci\u00f3n de M\u00e1laga, manifestando que decir anarquista era igual que decir sin verg\u00fcenza, cuyo exabrupto, disparado as\u00ed, a boca de jarro, produjo la impresi\u00f3n que es de suponer entre los reunidos. Todo lo cual nos da la medida del clima pol\u00edtico y social reinante en aquella \u00e9poca por estas tierras de Andaluc\u00eda.<br \/>\nContra mi voluntad, hab\u00eda estado libr\u00e1ndome del servicio militar, por ser hijo de viuda. Digo contra mi voluntad, porque sab\u00eda que en el \u00faltimo a\u00f1o me declarar\u00edan soldado, por venir otro hermano detr\u00e1s empuj\u00e1ndome, como as\u00ed sucedi\u00f3.<br \/>\nDe continuo pensaba en lo mal que me ir\u00eda vestir el uniforme militar, m\u00e1xime siendo por aquella fecha el \u00fanico sost\u00e9n de la familia y que, al faltar mi jornal, la situaci\u00f3n de la misma se har\u00eda desesperada. Por otra parte, cuando se me ocurr\u00eda hacer un estudio de m\u00ed mismo, sacaba la conclusi\u00f3n que yo hab\u00eda nacido para la paz, y no para la guerra. En este estado de \u00e1nimo termina para m\u00ed el a\u00f1o 1914, y el 5 de enero de 1915, soy incorporado al ej\u00e9rcito, en el Regimiento de Infanter\u00eda de Sevilla n\u00famero 33, de guarnici\u00f3n en Cartagena en aquella fecha. Pero en la zona militar alegu\u00e9 ciertas lesiones sufridas en accidente de trabajo, pasando como presunto in\u00fatil a disposici\u00f3n de las autoridades militares sanitarias de Sevilla, y en concepto de transe\u00fante, en alguno de los cuarteles de la capital.<br \/>\nLa noche antes de incorporarme a la zona militar de Utrera, despu\u00e9s de entregar cuentas y el cargo de secretario que ejerc\u00eda en el Sindicato de Campesinos y Oficios Varios, redact\u00e9 de un vivo tono antimilitarista, que envi\u00e9 a<strong> Tierra y Libertad<\/strong>, como igualmente otro art\u00edculo a <strong>La Voz del Cantero<\/strong> que sal\u00eda en Madrid, art\u00edculos que fueron publicados d\u00edas despu\u00e9s. Y mi correligionario y presidente de la Agrupaci\u00f3n Socialista tuvo la ocurrencia de mandarme estos peri\u00f3dicos al cuartel. El sargento cartero no me los entreg\u00f3, pas\u00e1ndolos a Mayor\u00eda, a donde fui llamado seguidamente por el coronel jefe del Regimiento, y aunque fui severamente advertido de los peligros que sobre m\u00ed se cern\u00edan, dicho jefe me habl\u00f3 casi en un tono paternal, se port\u00f3 como un verdadero caballero, y observ\u00e9 que hab\u00eda establecido sobre m\u00ed estrecha vigilancia. Parecido resultado tuve con el comandante m\u00e9dico en el Hospital Militar, llegando \u00e9ste a decirme que eligiera por mi parte, o pasar a una prisi\u00f3n militar por largo tiempo, o irme a mi casa con mis familiares. Despu\u00e9s de continuos incidente en mi corta vida de cuartel, dos meses despu\u00e9s me encontraba de nuevo con mis familiares, con licencia absoluta, por \u201cin\u00fatil total\u201d.<br \/>\nA poco de ser licenciado del ej\u00e9rcito, fui citado por mi viejo amigo el presidente de la Agrupaci\u00f3n Socialista, a una reuni\u00f3n de la misma.<br \/>\nMe fue manifestado que se proyectaba hacer una reorganizaci\u00f3n a fondo de la Agrupaci\u00f3n, por cuya raz\u00f3n se me hab\u00eda citado, confiados en mi decida colaboraci\u00f3n, a pesar de mi \u201cincalificable actitud de colaborar en peri\u00f3dicos contrarios a las doctrinas marxistas y mis relaciones con hombres de otra ideolog\u00eda\u201d.<br \/>\nContest\u00e9 que esa actitud, por mi parte, la consideraba como suficiente explicaci\u00f3n, y por dem\u00e1s demostrativa de que mis sentimientos se identificaban con cierta ideolog\u00eda que, al menos en sus procedimientos t\u00e1cticos, nada ten\u00edan que pudieran identificarse con los m\u00e9todos empleados por el marxismo. Mas confes\u00e9 carecer de vacaci\u00f3n pol\u00edtica y un esp\u00edritu mal avenido a la disciplina de partidos, por cuya raz\u00f3n, y en calidad de obrero asalariado, me limitar\u00eda en lo sucesivo a formar parte de la organizaci\u00f3n sindical de car\u00e1cter econ\u00f3mico, y al estudio de la sociolog\u00eda, en la medida de mis posibilidades.<br \/>\nSe me suministr\u00f3 un serm\u00f3n morrocotudo, lleno de frases comunes, en el que no faltaron las palabras \u201cdeserci\u00f3n\u201d, \u201cdesenga\u00f1o\u201d y otras por el estilo, todo lo cual soport\u00e9 pacientemente, y manifest\u00e9 a mis viejos correligionarios que mi determinaci\u00f3n era decidida y fruto de mis convicciones, considerando por mi parte no ser esto motivo suficiente para sentirse molestos ni emplear un leguaje tan poco convincente.<br \/>\n<strong>Sin pena ni gloria termin\u00f3 para m\u00ed el a\u00f1o 1915, dejando organizado el Sindicato de Canteros y Le\u00f1adores, el de Campesinos y Oficios Varios, y un Centro de Estudios Sociales. Y entramos en el a\u00f1o 1916.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><strong>El cacique liberal de mi patria chica, hombre inepto y depravado, que hab\u00eda conseguido un acta de diputado a Cortes<\/strong>, arruin\u00e1ndose econ\u00f3micamente y arruinando la hacienda municipal, al serle presentada cierta cr\u00f3nica que se me ocurri\u00f3 enviar a <strong>La Voz del Campesino<\/strong>, que publicaba en <strong>Jerez de la Frontera Sebasti\u00e1n Oliva<\/strong>, y que firm\u00e9 con seud\u00f3nimo, en cuya cr\u00f3nica enjuiciaba su conducta y vida, sufri\u00f3 un fuerte ataque de nervios. Escribi\u00f3 a la redacci\u00f3n del peri\u00f3dico citado, pidiendo que le comunicaran el nombre del autor de dicha cr\u00f3nica, contestando la redacci\u00f3n que esto s\u00f3lo podr\u00eda hacerlo cuando fuera solicitado por una autoridad judicial. Al tener yo conocimiento de esto, encargu\u00e9 a la redacci\u00f3n que hiciera una nueva tirada del peri\u00f3dico y me la mandaran \u00edntegramente, cosa que hicieron. Y as\u00ed pude atender a todas las numerosas peticiones de esta cr\u00f3nica, que tuvo para m\u00ed un \u00e9xito jam\u00e1s sospechado.<br \/>\nL a soberbia de este pobre hombre lleg\u00f3 al extremo de ofrecer cierta cantidad de dinero al que descubriera y le comunicara qui\u00e9n era el autor de la cr\u00f3nica, preparando a uno de sus incondicionales para que, en el momento oportuno, <strong>hiciera uso de la pistola sin contemplaci\u00f3n alguna<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><strong>Uno de los hechos cometidos por este hombre, y que recuerdo mencionaba en la cr\u00f3nica de referencia, sucedi\u00f3 como sigue: un obrero campesino de la localidad, de conducta intachable, y trabajador cien por cien, casado con una mujer del pueblo, de muy humilde condici\u00f3n, con la cual ten\u00eda dos hijos, esperaba de un momento a otro que llegara el tercero. En esta situaci\u00f3n, los dos hijos y la madre caen enfermos con un fuerte ataque de viruela. El hombre no pod\u00eda ir al trabajo por tener que asistir a su esposa e hijos, por no haber ninguna persona de familia que pudiera encargarse de esta labor humanitaria. No hab\u00eda m\u00e1s ingresos en el matrimonio que el producto del trabajo de este obrero, lo que en esta situaci\u00f3n no pod\u00eda conseguir. En tan desesperado estado, se presenta el momento de que la mujer va a dar a luz un nuevo hijo. Tanto el m\u00e9dico como la comadrona se negaron al cumplimiento de su misi\u00f3n. Como un enajenado mental, se lanza a la calle en busca de soluci\u00f3n a su desesperada situaci\u00f3n. Se dirigi\u00f3 al ayuntamiento, y en plena calle, tropez\u00f3 con nuestro cacique, al que abordo s\u00fabitamente, le expuso su dram\u00e1tica situaci\u00f3n, y demand\u00f3 de \u00e9l le facilitara lo necesario, en concepto de pr\u00e9stamo, para superar la grave crisis que sufr\u00eda. Y el buen se\u00f1or, que sol\u00eda dar dos duros en plata a cualquiera de sus lacayos, para que diera bofetadas a cualquiera de sus convecinos, como simple \u201cbroma\u201d, en este caso dram\u00e1tico se sac\u00f3 del bolsillo una moneda de cobre de diez c\u00e9ntimos, que ofreci\u00f3 al demandante, el cual seguidamente le manifest\u00f3: \u201cDispense usted, pero yo no vivo de la mendicidad\u201d. A lo que contest\u00f3 el cacique liberal que, si quer\u00eda m\u00e1s, fuese a robar. Y es desgraciado obrero, en su desesperaci\u00f3n, contest\u00f3: \u201cPues a usted mismo\u201d. Y agarr\u00e1ndolo por el cuello lo golpe\u00f3 sobre el acerado. Gritos de auxilio, la guardia municipal, y el obrero a la c\u00e1rcel.<\/strong><br \/>\nMinutos despu\u00e9s me entero de lo sucedido. Eran las dos de la tarde. Sin perder momento me persona en casa del alcalde, familiar del cacique. Est\u00e1bamos en pleno verano, y nuestra primera autoridad se hallaba durmiendo la siesta. Le indico a la se\u00f1ora que le informe de mi visita, y le diga que se trataba de un caso grave y muy urgente, que no admit\u00eda demora. El alcalde, en pijama, me recibe, le informo, y me ordena que me fuera para el ayuntamiento, que \u00e9l no tardar\u00eda en llegar, como as\u00ed sucedi\u00f3.<br \/>\nYa en su despacho, llam\u00f3 al jefe de la polic\u00eda municipal; le pregunt\u00f3 si hab\u00eda alguna novedad, y fue informado de lo sucedido, y de que el \u201cagresor\u201d se encontraba detenido en la c\u00e1rcel. \u201cBien, pues traiga usted sin demora al detenido\u201d. Llega el detenido conducido por la polic\u00eda. El alcalde le ofreci\u00f3 un cigarrillo que no acept\u00f3, y le invit\u00f3 a sentarse unos momentos. Seguidamente le dijo: \u201cAunque ya Antonio, aqu\u00ed presente, me ha informado de lo sucedido en mi propio domicilio, hace unos momentos, ruego a usted, Romero, me cuente toda la verdad, sin ocultarme nada\u201d. Cosa que s\u00f3lo a medias pudo hacer, a causa del estado de nerviosismo. Seguidamente el alcalde telefonea al m\u00e9dico forense y a la comadrona, orden\u00e1ndoles que sin demora alguna diesen cumplimiento a su cometido, en la casa de obrero <strong>Romero<\/strong>, donde ya hab\u00edan sido llamados. Adem\u00e1s, entreg\u00f3 al obrero unas cuantas monedas de plata de a cinco pesetas, y le ordena que se marche a su casa, y mandase diariamente a la suya, por cuanto necesitase.<br \/>\nMe encontraba un d\u00eda trabajando en mi calidad de le\u00f1ador, a poca distancia de una hacienda, propiedad de nuestro diputado a Cortes, y en ocasi\u00f3n en que, montado a caballo, se dirig\u00eda a la poblaci\u00f3n. Y sin reflexionar en ello, decid\u00ed prestar a este buen ciudadano el servicio de decirle qui\u00e9n era el autor de la famosa cr\u00f3nica, sin que por ello tuviera que molestarse en gratificarme, con la cantidad que ten\u00eda ofrecida.<strong> \u201cUn servidor de usted es el autor. Escrita de mi pu\u00f1o y letra. As\u00ed como usted me ve, con mi indumentaria de le\u00f1ador, sin ser periodista, ni diputado a Cortes\u2026Puede comunic\u00e1rselo a sus fieles lacayos, para que obren seg\u00fan les tiene ordenado.\u201d<\/strong> Y no s\u00e9 lo que pas\u00f3 por el esp\u00edritu y el pensamiento de este hombre, que s\u00fabitamente se convirti\u00f3 en una piltrafa human. Y confieso que despu\u00e9s sent\u00ed cierto pesar, por haberle hecho sufrir tan mal rato; aunque a poco puede comprobar que fue una gran medicina para curar su soberbia. Y as\u00ed termin\u00f3 este episodio, que tuvo despu\u00e9s en mi vida no pocas complicaciones.<br \/>\nDentro de la confusi\u00f3n reinante en aquella \u00e9poca, en relaci\u00f3n con la guerra y la pretendida neutralidad espa\u00f1ola, se observaba por parte de la casa real, y del pueblo espa\u00f1ol \u2013 seg\u00fan los \u201centerados\u201d-, cierta simpat\u00eda hacia la causa de los aliados. Por su parte, los imperios centrales, conocedores de que el clima reinante en Espa\u00f1a les era adverso, desplegaban en nuestro pa\u00eds una actividad inusitada para que \u00e9ste se mantuviera neutral.<br \/>\nUn destacado y valioso elemento (R.R.L.), con el cual sol\u00eda relacionarme, me visit\u00f3 un d\u00eda y me propuso la publicaci\u00f3n de un semanario, con la misi\u00f3n de realizar una intensa campa\u00f1a antimilitarista que ayudase a crear en los pueblos una fuerte corriente de opini\u00f3n contraria a la intervenci\u00f3n de Espa\u00f1a en la guerra, cosa que se ajustaba, en un todo, a nuestros sentimientos y convicciones ideol\u00f3gicas \u2013 me dijo-. Le manifest\u00e9 que la empresa exig\u00eda un sacrificio, de tiempo y de dinero, de lo cual carec\u00edamos. A esto me dijo, con cierto gesto de gravedad, que el dinero estaba contado en la cantidad necesaria. Me interes\u00e9 por conocer la procedencia del dinero, y me manifest\u00f3, en forma confidencial, que el dinero lo facilitaba la embajada de Alemania en Espa\u00f1a. \u201cNo cuentes conmigo para esta empresa que me propones; s\u00f3lo puedo prometerte guardar el secreto hasta un d\u00eda antes de morirme\u201d, le dije.<br \/>\nMi preocupaci\u00f3n por la cuesti\u00f3n internacional, en relaci\u00f3n con la guerra, iba en aumento, y sin saber a ciencia cierta cu\u00e1l ser\u00eda en definitiva la decisi\u00f3n de Espa\u00f1a, si la guerra o la neutralidad. Me sent\u00eda de continuo inquieto. Era mi creencia que los pueblos deb\u00edan estar orientados y tomar posiciones, frente a cualquier eventualidad, manifestando a sus gobernantes cu\u00e1l era su pensamiento en relaci\u00f3n con la guerra y los grav\u00edsimos problemas internacionales de aquella \u00e9poca. <strong>El movimiento libertario espa\u00f1ol<\/strong> se caracterizaba por individualidades y grupos diseminados por doquier, sin conexi\u00f3n entre s\u00ed, y sin obedecer a ning\u00fan principio de organizaci\u00f3n, por eso de ser libertarios; e incluso no faltaban valores dominados por un cerrado esp\u00edritu sectario e individualista, que se negaban a formar parte de los organismos sindicales y grupos espec\u00edficos, alegando que ello era contrario a todo concepto de libertad, y quebrantaba su personalidad de hombres libres. Me decido a actuar, empezando por constituir, localmente, el grupo<strong> \u201cAlba Social\u201d<\/strong>, con aquellos elementos que pude controlar.<br \/>\nHab\u00eda que establecer contacto con la<strong> militancia de regi\u00f3n<\/strong>, sin p\u00e9rdida de tiempo, reuniendo al mayor n\u00famero posible de la misma, y determinar c\u00f3mo, cu\u00e1ndo y d\u00f3nde reunirla. <strong>Por razones de seguridad, decido por m\u00ed solo, sin consultar con mis compa\u00f1eros de Agrupaci\u00f3n, y env\u00edo carta circular, citando con car\u00e1cter urgente y fecha determinada a una reuni\u00f3n en mi propio domicilio haciendo constar solamente que se trataba de asunto de extraordinario inter\u00e9s, relacionado con la guerra y la situaci\u00f3n de Espa\u00f1a, sobre lo que hab\u00edamos de tratar con la m\u00e1xima reserva y discreci\u00f3n. La citaci\u00f3n tuvo \u00e9xito, compareciendo delegaciones de varias provincias andaluzas.<\/strong><br \/>\n<strong> Durante toda la noche que dur\u00f3 la reuni\u00f3n, hicimos un estudio detenido y general del desarrollo de la guerra, en el orden internacional; de la situaci\u00f3n pol\u00edtica y social de Espa\u00f1a, tomando los acuerdos siguientes:<\/strong><br \/>\n<strong> 1) Organizar, en grupos responsables, al mayor n\u00famero posible de elementos que se hallaban diseminados por toda la regi\u00f3n y, al margen de los mismos, a grupos de simpatizantes, controlados por los primeros, o sea, por compa\u00f1eros conscientes y responsables, de probada solvencia.<\/strong><br \/>\n<strong> 2) Encuadrase en las organizaciones sindicales de car\u00e1cter econ\u00f3mico; procurar organizarlas donde no existieran, y aceptar aquellos cargos para que fuesen elegidos por la voluntad expresa de dichas organizaciones.<\/strong><br \/>\n<strong> 3) Construir una comisi\u00f3n organizadora de la Federaci\u00f3n Regional de Grupos de Andaluc\u00eda, cuya misi\u00f3n recay\u00f3 en el grupo \u201cAlba Social\u201d de la localidad.<\/strong><br \/>\n<strong> 4) En cuanto se relacionaba con la guerra y el estado de opini\u00f3n de Espa\u00f1a, estar atentos al desarrollo que tomasen los acontecimientos, y a la actitud que adoptase la capital de la naci\u00f3n y principales capitales de nuestra pen\u00ednsula.<\/strong><br \/>\nSigui\u00f3 a esto un largo per\u00edodo de luchas, de ascensos y descensos; organismos sindicales y agrupaciones que se creaban y posteriormente desaparec\u00edan, para m\u00e1s tarde volver a izar la bandera, en el campo social, todo lo cual lo motivaba unas veces la persecuci\u00f3n por parte de los poderes p\u00fablicos, al servicio siempre del capital privado y las empresas capitalistas, contrarias en todo tiempo a toda idea de renovaci\u00f3n social, y otras, la propia apat\u00eda e indiferencia de los trabajadores y el escepticismo de parte de la militancia, recluida en su torre de marfil, y carente del esp\u00edritu de sacrificio y de la voluntad necesaria para soportar los sin sabores y adversidades que las luchas sociales proporcionaron en todo tiempo.<br \/>\nSe caracterizar el a\u00f1o 1919 por el aumento en la temperatura pol\u00edtica y social del pa\u00eds. Al fin se da por construida la Federaci\u00f3n Regional de Grupos de Andaluc\u00eda, recayendo la secretar\u00eda general sobre el que suscribe. De acuerdo con algunos grupos de la Federaci\u00f3n y con ayuda de algunos compa\u00f1eros de buena voluntad, muy especialmente, con la colaboraci\u00f3n de mi buen amigo Avenir d\u2019Amor, sacamos a la luz p\u00fablica Juventud Rebelde, como \u00f3rgano de esta Federaci\u00f3n Regional.<br \/>\nEl vecino de la casa n\u00famero 49, de la calle Enladrillada de Sevilla, camarada <strong>Jos\u00e9 S\u00e1nchez Rosa<\/strong>, saca El Productor, por su cuenta y direcci\u00f3n, calific\u00e1ndolo de \u00f3rgano del movimiento libertario de su peri\u00f3dico, a una reuni\u00f3n de militantes y agrupaciones, con el fin de constituir el organismo regional de grupos. <strong>Este era otro de los males que padec\u00eda por aquella \u00e9poca el movimiento libertario espa\u00f1ol: los personalismos.<\/strong> Tuve que dirigirme, por el mismo procedimiento de la prensa, a este viejo amigo y batallador obrerista, con todos los respetos que me merec\u00eda, y decirle que su actitud la consideraba improcedente, al pretender crear lo que \u00e9l sab\u00eda que ya estaba creado, y que si tanto inter\u00e9s ten\u00eda en arrogarse la representaci\u00f3n de dicho movimiento regional, pod\u00edamos hacerle el traspaso del mismo, y ponerlo todo a su incondicional disposici\u00f3n. El Productor dej\u00f3 de publicarse, y los proyectos que tuviera <strong>S\u00e1nchez Rosa<\/strong> quedaron frustrados.<br \/>\nJuventud Rebelde sufre su primer tropiezo. Hab\u00eda tenido lugar el fusilamiento de los encartados en la sublevaci\u00f3n del cuartel del Carmen en Zaragoza. <strong>\u201c\u00a1Soldados! C\u00famplase la ley, que, aunque es dura, es la ley\u201d, fueron las palabras del jefe que mandaba el piquete de ejecuci\u00f3n<\/strong>. Y un grupo de hombres, en la plenitud de su vida, fueron pasados por las armas, por el delito de haber obedecido al impulso arrollador de su conciencia, y haberse sublevado contra un orden social cargado de injusticias. Inserto en el peri\u00f3dico estos dram\u00e1ticos sucesos y, al presentar los ejemplares correspondientes en la alcald\u00eda, el secretario, que era un abogado, me amonest\u00f3 con dureza, aunque de forma correcta, y me orden\u00f3 que entregase toda la tirada, con lo cual quiz\u00e1 pudiera evitarse que el alcalde me mandase a la c\u00e1rcel.<br \/>\n<strong>&#8211; As\u00ed que deja de ser loco, y sin p\u00e9rdida de tiempo tr\u00e1eme la tirada del peri\u00f3dico.<\/strong><br \/>\n<strong> &#8211; Pero, don Francisco, si de la tirada s\u00f3lo me quedan los ejemplares que tiene usted sobre la mesa \u2013 le dije.<\/strong><br \/>\n<strong> &#8211; \u00a1Vete y tr\u00e1eme todos los peri\u00f3dicos que puedas y, si no los tienes, que te los impriman de nuevo\u2026!<\/strong><br \/>\n<strong>Rebeli\u00f3n.<\/strong> Con este t\u00edtulo recibo el primer n\u00famero de un seminario, editado en C\u00e1diz, de forma y estilo que dif\u00edcilmente podr\u00eda ser superado. Los trabajos literarios insertos en el mismo, suscritos por distintas firmas desconocidas, revelaban ser redactados por una sola mano, sin ning\u00fan g\u00e9nero de dudas. Conoc\u00eda a los elementos residentes en la capital gaditana: <strong>Juan Richarte, zapatero<\/strong>; <strong>Jos\u00e9 Bonat, tallista<\/strong>, y un jovenzuelo que por entonces empezaba a interesarle el conocimiento de las ideas: <strong>Vicente Ballester Tinoco, ebanista<\/strong>, al que quiero rendir con estas l\u00edneas todo el gran afecto y consideraci\u00f3n de que fue acreedor en vida. Buenos militantes, pero no al nivel que exig\u00eda aquella publicaci\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda ser su redactor? Lo desconoc\u00eda.<br \/>\nRecibo un informe \u201cconfidencial\u201d de que se encontraba en C\u00e1diz, oculto, un famoso hombre de nacionalidad italiana, con la misi\u00f3n de \u201cpresenciar un movimiento revolucionario en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica\u201d. Todo lo cual lo consideraba un tanto absurdo, misterioso, confuso y descabellado.<br \/>\nMi cargo en la secretar\u00eda general de la <strong>Federaci\u00f3n Regional de Grupos de Andaluc\u00eda<\/strong> me obligaba a tomar medidas para esclarecer aquel misterio. Llego una noche del trabajo y, despu\u00e9s de cenar, cojo el camino de un pueblo a unos veinte kil\u00f3metros de distancia, y me re\u00fano con un grupo de hombres de mi mayor confianza, a los que informo de cuanto sab\u00eda y, de acuerdo con los mismos, parto de madrugada para C\u00e1diz, donde puedo enterarme de que el supuesto personaje extranjero y redactor de Rebeli\u00f3n era un compatriota nuestro, de nacionalidad catalana, perseguido por la justicia, un tanto perturbado, y de un temperamento insoportable.<br \/>\n&#8211; Bien \u2013les dijo a los compa\u00f1eros<strong> Richarte y Bonat<\/strong>-. Llegaros a verle donde se encuentre, decidle que estoy aqu\u00ed s\u00f3lo para ocuparme de su caso. Que no tengo inter\u00e9s alguno en conocer los antecedentes por los cuales se encuentra perseguido: que s\u00f3lo he venido a saber en lo que se le puede ser \u00fatil, y que si tiene a bien recibirme, que elija lugar y hora para ello.<br \/>\nEstos compa\u00f1eros cumplieron la misi\u00f3n encomendada, y nuestro misterioso personaje se neg\u00f3 a recibirme y los increp\u00f3 violentamente. Tres d\u00edas con tres noches sin descanso para saber que ten\u00edamos un demente m\u00e1s en la familia libertaria: El\u00edas Garc\u00eda Segarra, hombre de una mentalidad privilegiada, pero, desgraciadamente, con el sistema nervioso destrozado, que lo hac\u00eda insociable con los dem\u00e1s\u2026<br \/>\nD\u00edas despu\u00e9s, recibo carta de este batallador impaciente, en que me ped\u00eda perd\u00f3n por lo ocurrido, y que procurar\u00eda reparar su falta, haci\u00e9ndome una visita, lo que cumpli\u00f3 unas cuantas fechas despu\u00e9s.<br \/>\n<strong>Recibo un telegrama en el que se me dec\u00eda: \u201cEspera tren noche\u201d<\/strong>. Me lo guardo en un bolsillo. Salgo de casa, y tropiezo con varios compa\u00f1eros de la localidad, de estos clasificados como compa\u00f1eros o militantes, por el solo hecho de haberse <strong>suscrito Tierra y Libertad, o haber le\u00eddo alg\u00fan folleto de Malatesta o de Anselmo Lorenzo<\/strong>. Entre estos compa\u00f1eros, uno, con el defecto de beber sin tasa, y charlar como un sacamuelas. Reunidos en un caf\u00e9, al sacar yo unos papeles del bolsillo, se me cay\u00f3 el telegrama, que cogi\u00f3 r\u00e1pido y ley\u00f3 uno de ellos. Me pregunta de qui\u00e9n trataba, y contest\u00e9 que lo ignoraba. Ya no pude desprenderme de ellos en toda la tarde. Ninguno ten\u00eda cosa alguna que hacer. Se aproximaba la hora de llegada del tren, y estaba decidido a marcharme a la estaci\u00f3n sin invitarlos a que me acompa\u00f1asen. Llega el tren, y salen <strong>El\u00edas Garc\u00eda y Jos\u00e9 Bonat<\/strong>. Al salir de la estaci\u00f3n, se nos presentan los compa\u00f1eros antes mencionados, dispuestos a conocer a los reci\u00e9n llegados. No los presento y simulo no darme por enterado de la presencia de \u00e9stos, procurando que El\u00edas no se diera cuenta de lo que suced\u00eda. Este hecho, y los an\u00e1logos, tuvieron para m\u00ed no pocos inconvenientes y <strong>ser tildado de \u201cdictador\u201d, \u201csant\u00f3n\u201d, \u201cpronombre\u201d<\/strong>, y otros adjetivos, culminado un d\u00eda en algo infamante, que explicar\u00e9 en un momento oportuno\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las Primeras Luchas En el registro civil de Mor\u00f3n de la Frontera, libro 32, folio 61, n\u00famero 525, existe el acta de nacimiento del que suscribe, con fecha 28 de noviembre del a\u00f1o 1889, hijo de Antonio y de Antonia, naturales de Alcal\u00e1 del Valle (C\u00e1diz). 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